segunda-feira, 10 de abril de 2017

Los Afrikaners en la Patagonia argentina

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Los Afrikaners en la Patagonia argentina

La inmigración sudafricana en Argentina, conocida como la Colonización Bóer en Argentina, fue el asentamiento de diversas familias provenientes de la República de Sudáfrica en el sur patagónico argentino. El proceso de colonización empezó el 4 de junio de 1902 y  las principales localidades donde se establecieron fueron: Comodoro Rivadavia, Manantiales Behr, Puerto Visser, Pampa Salamanca, Pampa del Castillo, Escalante, Cañadón Baumann, Pastos Blancos, Río Chico, Sarmiento, Bahía Bustamante, entre varias otras.
Los representantes de la comunidad de descendientes de sudafricanos boers – o Afrikáners- en Comodoro Rivadavia, cuentan que cuando sus antepasados llegaron a esa localidad no había más que 40 casas, y un poco más de cien habitantes. No había puerto, por lo que el barco tuvo que atracar mar adentro, desembarcando a los pasajeros en lanchones, "y hasta una vaca trajeron que les regalaron en Buenos Aires”, repiten con orgullo.
La Prefectura Naval y la Gendarmería les prestaron carpas a las familias boers para alojarse pero no había agua y la poca que había, se vendía. 
Esos 600 colonos bóers eran a su vez a su vez descendientes de los primeros colonos neerlandeses y franceses venidos de Holanda, y que se habían asentado en Sudáfrica desde finales del siglo XVII, a los que también se los conocía como afrikáners.
Provenían en su mayoría del Transvaal y el Estado Libre de Orange, que luego de una cruenta guerra de resistencia, de lucha guerrillera y popular, habían sido dominados por el Imperio Británico en la llamada Guerra Anglo-Bóer.
Para migrar hacia la Patagonia Argentina, la comunidad de colonos envió a dos representantes hacia Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut, para gestionar su establecimiento, y fueron recibidos por Francisco Pietrobelli, quién los llevó a recorrer la región, de modo de poder pedir enseguida tierras al gobierno. 

Los 600 pioneros llegaron en barcos cargueros de bandera inglesa, con carros de bueyes propios, traidos de África, y las mulas y carpas que el gobierno argentino les facilitó. La entrega de tierras fue autorizada por el entonces presidente Julio A. Roca, el mismo general que comandó las tropas que desalojaron a las naciones Tehuelche, Mapuche y Pampas de sus territórios patagónicos en 1978. Su Ministro de Agricultura, Wenceslao Escalante, fue homenajeado con el nombre de la colonia y luego con el del departamento donde los boers se ubicaron inicialmente.

Motivos de la emigración de África y la inmigración hacia la Patagonia

Gran parte de la migración de bóers  - o afrikáners- hacia la Patagonia argentina se debía a las atrocidades sufridas por esos pueblos, descendientes de holandeses, alemanes y franceses (hugonotes huídos de las guerras religiosas) en manos de las tropas británicas.
Muchos de los familiares de los colonos habían muerto en los combates, o morirían más tarde en los campos de concentración británicos, durante la Segunda Guerra Anglo-Bóer. 
Los diversos contingentes fueron llegando al sur argentino, vía Buenos Aires, en 1902, 1903, 1905 y 1907. En los años de 1910, casi la mitad de los colonos bóers terminaron volviendo a sus países o estado natales en África, debido a la creación de la Unión Sudafricana por parte de las autoridades coloniales inglesas.

Entre las muchas familias que llegaron en aquellos tiempos estaban los pioneiros Dickason, Baumann, Coulter, du Plessis, Visser, Verwey, Weber, Fillmore, Palmer, Behr, Van Wyk, Viljoen, Vorster, Myburg, Botha, Venter, Kruger, Norval, Louw, Henning, Kock, Coetzee, Viviers, Cook, Blackie, Grimbeck, de Bruyn, van Zyl, van Vuuren, por citar algunas. Y finalmente, en 1903, nació el primer "bóer-argentino", hijo del estanciero Coulter; en 1904 se realizó el primer casamento em suelo patagón.

La saga de una nacionalidad errante

Los bóers eran en sus Orígenes una comunidad con raíces alemanas, francesas y holandesas que habitaban la costa africana al sur del continente. Por causa de los crecientes conclictos con las tribus nativas y del avance inglês, fueron extendiéndose hacia el sudeste africano.
Cuando les llegó la invitación argentina para poblar la Patagonia recientemente arrancada del control de las tribos autóctonas, hacía poco más de un año que había nacido la ciudad de Comodoro Rivadavia, con una media docena de casas, un telégrafo, algunos pocos galpones y un almacén.
La soledad y la aridez del suelo patagónico no los asustó. El Gobierno les había destinado tierras, lo que según el decreto del 28 de abril de 1902 era para “para radicar a un grupo de colonos laboriosos”. Cada uno de los bóers inmigrantes recibió gratuitamente 625 has. con el compromiso de trabajarlas, hacerlas producir y lograr la carta de ciudadanía al cabo de 2 años.

Continuará
JV, abril de 2017

domingo, 9 de abril de 2017

El tango y la protesta social

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Como dice el comentario del argentino, residente en São Paulo, Horacio Alberto Paracampo (no a este Blog, sino al video del YouTube que reproduzco al final), la censura siempre fue burra, como saben los brasileños que pasaron 21 años viendo avisos clasificados o recortes en blanco en los periódicos, allí donde debería haber un texto prohibido. Habla Horacio Alberto Paracampo de la letra de "Acquaforte", tango de Horacio Pettorossi, originalmente escrito en la Italia fascista:

"Cuando quisieron publicar la obra, fue rechazada por la censura del gobierno de Benito Mussolini porque entendían que la canción era de ideología anarquista. Pero mediante gestiones de un sacerdote amigo de Pettorosi consiguieron la aprobación a condición de que el título llevara la aclaración "Tango Argentino" porque –decían- lo que narraba la letra no ocurría en Italia. Fue traducida al italiano, estrenada con éxito en la voz del tenor Gino Franzi y posteriormente traducida al francés."


El tango y la protesta social

Hablo muy poco sobre el Tango — sí, así, con mayúscula y todo— porque sé poco y nada sobre él. 
Y porque lo ignoro bastante, tal vez lo respete más que a otros sectores y áreas del conocimiento — y de la práctica— humana que me fascinan y con las que me meto, audazmente, como la política, la historia y las letras, por ejemplo.

Vaya una aclaración necesaria: respetar, aquí, significa admirar en silencio, sin opinar demasiado, solo bajando la cabeza, oyendo callado, y aceptando la superioridad del objeto respetado.

Y cuando el tango, la historia y la política se juntan (y evito las mayúsculas apenas por una cuestión de estética del oficio de editor), ahí la cosa se pone buena y atractiva.

Supe los otros días, en mi supina ignorancia tanguera, que Horacio Petorossi, en los años de 1931 hacía una crítica social y de costumbres muy duras con su letra y las pinceladas musicales de Juan Carlos Marambio Catán en su "Aquaforte": 

"Es medianoche, el cabaret despierta,
Un viejo verde que gasta su dinero,
emborrachando a Lulú con su champagne,
hoy le negó el aumento a un pobre obrero
que le pidió un pedazo más de pan"ª. 

Y otro genio, Celedonio Flores, el que ya se había insinuado con "Gorriones" un poco antes, en el año 1926, con "Pan" ataca de nuevo en 1932: 

"Sus pibes se mueren de frío
y lloran hambrientos de pan …
cachó la barreta,
resuelto a robar.
Un vidrio, unos gritos, auxilio, careras.
Un hombre que llora y un cacho de pan".

Un año más tarde es Mario Batistella quién se pone más audaz todavía en "Al pie de la Santa Cruz":

"Declaran la huelga
hay hambre en las casas.
Y en ese entrevero
de lucha sangrienta,
se venga de un hombre
a ley patronal".

Es en el mismo 1933 que Enrique Cadícamo se pone audaz con su tango de crítica "Al mundo le falta un tornillo" y decide atacar el mal con ironías y humor; la música la pone José M. Aguilar: 

"Hoy no hay guita ni de asalto.
Si habrá crisis, bronca, hambre,
que el que compra diez de fiambre
hoy se morfa hasta el piolín" ¹.

Pero la que fue emblemática y más conocida es la letra del tango de Ivo Pelay, del año 1934, cuando se pregunta:

"¿Dónde hay un mango
viejo Gómez?
Los han limpiao
con piedra pómez.
Y del seco hasta el bacán
todos llevan la cartera
con cartel de defunción" ². 

Hasta que por fin llegamos al más famoso de todos, el conocidísimo "Cambalache", de Enrique Santos Discépolo, que en 1935 declaraba para la historia:

"Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio, chorro,
generoso, estafador.
No pienses más, echate a un lao,
que a nadie importa si naciste honrao"³.

Javier Villanueva. Catamarca, 10 de enero de 2015

Notas:

1. Carlos Gardel canta a Discépolo:

https://www.youtube.com/watch?v=2CDeDRzGGJA

2. Tita Merello canta a Ivo Pelay:

https://www.youtube.com/watch?v=6caWUOsXtjU

Viejo Gómez, 
vos que estás 
de manguero doctorao 
y que un mango descubrís 
aunque lo hayan enterrao, 
definime, si podés, 
esta contra que se ha dao, 
que por más que me arremango 
no descubro un mango 
ni por equivocación; 
que por más que la pateo 
un peso no veo 
en circulación. 
Dónde hay un mango, 
viejo Gómez? 
Los han limpiao 
con piedra pómez. 
Dónde hay un mango 
que yo lo he buscado 
con lupa y linterna 
y estoy afiebrado? 
Dónde hay un mango 
pa darle la cana 
si es que se la deja dar? 
Dónde hay un mango 
que si no se entrega 
lo podamos allanar? 
Dónde hay un mango 
que los financistas, 
ni los periodistas, 
ni perros ni gatos, 
noticias ni datos 
de su paredero 
no me saben dar? 
 Viejo Gómez, vos que sos 
el Viancarlos del gomán, 
concretame, si sabés, 
los billetes, dónde están? 
Nadie sabe dar razón 
y del seco hasta el bacán 
todos, en plena palmera, 
llevan la cartera 
con cartel de defunción 
y, jugando a la escondida, 
colman la medida 
de la situación.

3. Tita Merello canta Cambalache:

https://www.youtube.com/watch?v=zh366kU0IG8


ª. Acquaforte

Es media noche. El cabaret despierta.
Muchas mujeres, flores y champán.
Va a comenzar la eterna y triste fiesta
de los que viven al ritmo de un gotán.
Cuarenta años de vida me encadenan,
blanca la testa, viejo el corazón:
hoy puedo ya mirar con mucha pena
lo que otros tiempos miré con ilusión.

Las pobres milongas,
dopadas de besos,
me miran extrañas,
con curiosidad.
Ya no me conocen:
estoy solo y viejo,
no hay luz en mis ojos...
La vida se va...

Un viejo verde que gasta su dinero
emborrachando a Lulú con el champán
hoy le negó el aumento a un pobre obrero
que le pidió un pedazo más de pan.
Aquella pobre mujer que vende flores
y fue en mi tiempo la reina de Montmartre
me ofrece, con sonrisa, unas violetas
para que alegren, tal vez, mi soledad.

Y pienso en la vida:
las madres que sufren,
los hijos que vagan
sin techo ni pan,
vendiendo "La Prensa",
ganando dos guitas...
¡Qué triste es todo esto!
¡Quisiera llorar! 

https://www.youtube.com/watch?v=k5j4qlgkg50

Comentarios:

"La primera estrofa de este tango “Es medianoche, el cabaret despierta, muchas mujeres luces y champagne, va a comenzar la eterna y triste fiesta de los que viven al ritmo de un gotán” mete de lleno al oyente en el tema de la obra, describe el escenario y nos dice que en ella el cabaret, no es celebrado, no es el lugar de la amistad, la alegría o de algo de historia de amor: es “la eterna y triste fiesta”.
Acquaforte es un tango compuesto en 1931, cuya letra pertenece a Juan Carlos Marambio Catán en tanto que la música es de Horacio Pettorossi. Su letra hace la descripción de un cabaret y es uno de los pocos tangos cuyo escenario no es de Buenos Aires, sino de la ciudad de Milán, Italia.
Cuenta Marambio Catán que en 1931 después de terminar sus actuaciones en El Cairo durante una gira que había abarcado varios países, embarcó en Alejandría rumbo a Génova y de allí en tren a Milán. En esta ciudad se encontró con Pettorossi y fueron a festejar al Cabaret Excelsior donde, mientras recordaban cosas de su país, el músico le tarareó una melodía que se le había ocurrido en esos días. Acordaron que a ella le pusiera letra Marambio Catán y éste, observando que las mujeres que atendían al público en el lugar les prestaban poca o ninguna atención –hecho que atribuyó a que estaban viejos o, por lo menos, avejentados- comenzó a desarrollar el cuadro de lo que esa noche estaba viendo en el cabaret.
Cuando quisieron publicarla la obra, fue rechazada por la censura del gobierno que encabezaba Benito Mussolini porque entendían que la canción era de ideología anarquista pero mediante gestiones que hizo un sacerdote amigo de Pettorosi consiguieron la aprobación a condición de que el título llevara la aclaración "Tango Argentino" porque –decían- lo que narraba la letra no ocurría en Italia. Fue traducida al italiano, estrenada con éxito en la voz del tenor Gino Franzi y posteriormente traducida al francés."

quarta-feira, 5 de abril de 2017

Tango, samba y maxixe



Parte de la obra plástica de Cecília Meireles, reunida en el libro Batuque, samba e macumba – estudos de gesto e ritmo (1926-1934). Editora Martins Fontes. 

Modernidades primitivas

por FLORENCIA GARRAMUÑO 
Profesora de la Universidad de San Andrés e investigadora del CONICET


UNA CURIOSA OPERACIÓN CULTURAL TUVO LUGAR EN LAS DÉCADAS DE 1920 Y 1930 EN BRASIL Y ARGENTINA: EL SAMBA Y EL TANGO, QUE HABÍAN SIDO ESTIGMATIZADOS POR SU ORIGEN BAJO O MARGINAL, ENCUENTRAN UN RECONOCIMIENTO INESPERADO. LAS ELITES QUE LIDERABAN EL PROCESO DE MODERNIZACIÓN VEN EN ELLOS EL SÍMBOLO DE UNA IDENTIDAD NACIONAL VALIOSA Y LOS INTEGRAN A LA CULTURA OFICIAL. PORQUE SE TRATA DE ESTAR A TONO CON EUROPA AFIRMANDO, AL MISMO TIEMPO, LOS RASGOS DISTINTIVOS DE LA CULTURA LOCAL.

“Musicalmente el tango no debe ser importante; su única importancia es la que le atribuimos. La reflexión es justa, pero tal vez pueda aplicarse a todas las cosas. A nuestra muerte personal, por ejemplo, o a la mujer que nos desprecia.”

JORGE LUIS BORGES


Tango, samba y maxixe


Cuando en 1913 corrió el rumor de que el Papa Pío X pretendía prohibir el tango, la revista brasileña Cá e Lá publicó las siguientes cuartetas: 

“Se o Santo Padre soubesse / o gosto que o tango tem / viria do Vaticano / dançar maxixe também” [Si el Santo Padre supiera / el gusto que el tango tiene / vendría del Vaticano / a bailar maxixe también].



A comienzos del siglo XX, el maxixe –uno de los ritmos que van a intervenir en la conformación del samba– era considerado una música popular y poco respetada a causa de su origen africano. Para borrar esa doble asociación era llamado muchas veces “tango”. En la Argentina, por la misma época, éste era el término supuestamente procaz que intentaba ocultarse cuando los músicos tocaban esos acordes en ambientes “elegantes”. Entonces se lo llamaba “polca”. La confusión de nombres no denota simplemente un gesto de pudor, sino que además –como ha mostrado el musicólogo Carlos Sandroni en Feitiço decente– deja entrever que el tango, el maxixe y el samba anterior a 1930 poseían una base rítmica bastante semejante.
Es que el maxixe, como el tango, se había convertido en uno de los bailes que hacían furor en París. La pasión por las danzas extranjeras que arrebató a Europa a comienzos de siglo, en consonancia con la inclinación por lo “primitivo” y “exótico” que se manifestará también en otras prácticas estéticas –basta pensar en el clásico ejemplo de Las señoritas de Avignon de Picasso para la vanguardia europea–, hizo que estas formas musicales compitieran por los escenarios de las principales ciudades del viejo mundo.

En el caso de los dos géneros brasileños, las designaciones fluctúan durante los primeros años del siglo XX, hasta la cristalización del samba alrededor de los años treinta. “Pelo telefone”, el primer samba urbano, se registró en 1917 como “samba maxixe”, denominación que da cuenta de esa ambivalencia. En la cultura brasileña, la cantidad de disputas y polémicas sobre qué es un samba “auténtico” durante los años de su consolidación como género es semejante a las pugnas en torno a la definición del tango “verdadero”. Ya en los años treinta, Rossi, en su libro Cosas de negros, sostenía: “Ni el tango de ‘la raza africana’ ni el de los lubolos ni el ‘tanguito’ de los distinguidos negros porteños, han tenido parentesco alguno con el que, hace una docena de años, hemos enviado a conmover las sociedades de los países civilizados y triunfa actualmente en el pentagrama y en los salones”.


De hecho, la constitución del tango y del samba como géneros musicales coincide con su postulación como representantes de una determinada identidad nacional, lo que aviva las polémicas sobre la “esencia verdadera” tanto del género como de la supuesta identidad que estaría reflejando.


Al tiempo que el tango desembarcaba en París, en los mismos cafés y cabarets –el Chantecler, el Alhambra, el Café de París, el Café des Capuccins– hacía su aparición el maxixe o “tango brasileño”. A veces, incluso, aprovechando la fama que estaba alcanzando el baile argentino en la época, se decidía abrir un local donde, además, se enseñaba “le vrai tango brésilienne”. Y hasta las anécdotas que se cuentan sobre el tango son a menudo confundidas con historias sobre el samba o el maxixe. Lo cierto es que más allá de las disputas ocasionadas por esta competencia de exotismos –que incluyen hasta peleas a trompadas entre argentinos y brasileños en París en defensa del “verdadero” tango– esas confluencias y el proceso de nacionalización de estos géneros iluminan una historia posible sobre la identidad de una cultura latinoamericana y periférica, y su modernización alrededor de los años treinta del siglo XX. Y en ese proceso, el tango para la cultura argentina y el samba para la brasileña van a funcionar, en muchos aspectos, de manera análoga. 

Nación y modernidad


Una de las formas más comunes –y tal vez más sencillas– de entender la transformación del tango y del samba en símbolos nacionales ha sido leer esa metamorfosis como un proceso de “limpieza”. Productos originariamente populares, surgidos en el seno de las clases más bajas de la sociedad, las “indecencias” del tango y del samba (y aquí deben entenderse sus características étnicas y de clase) habrían sido “purificadas” mediante la apropiación que las clases dominantes de sus respectivos países hicieron de ellas. Así, habría habido un tango y un samba primitivos, exóticos y populares, con fuertes características africanas –obviamente más pronunciadas en el samba, pero también, según muchas genealogías, presentes en los orígenes del tango–, que a través de la historia se fueron “sofisticando” por su mestizaje con otras formas musicales y la intervención de compositores de la clase media y de la elite.


Ahora bien, en contrapunto con esta versión es posible conjeturar otro recorrido. Porque en el momento en que el tango y el samba comienzan a ser aceptados en sus respectivos países y convertidos en símbolos nacionales –alrededor de las décadas de 1920 y 1930, e incluso la del cuarenta en el segundo caso–, ambos géneros siguen siendo percibidos como formas exóticas y primitivas.

Si a fines del siglo XIX ese costado primitivo es razón suficiente para expulsar al tango y al samba de la nación, alrededor de los años treinta, cuando los dos son canonizados, será ese mismo primitivismo –cuya significación cultural ha mudado de signo– el que se esgrima para señalarlos como símbolos nacionales.

¿Cómo se produjo ese cambio? Sin negar las transformaciones específicamente musicales que determinaron su evolución como géneros, hay que señalar que el hecho de que fueran aceptados –y aún más, canonizados– tampoco puede atribuirse a su progresiva adecuación a las convenciones ni a la apropiación que las clases medias y las elites hicieron de ellos. La conversión en símbolos de una identidad nacional es un recorrido complejo que incluye negociaciones diversas y cruces discursivos de lo más variados, y que coincide con un período de fuerte nacionalización de las culturas brasileña y argentina, hacia los años veinte y treinta, marcado por una acentuada tendencia a la modernización. En este proceso ha intervenido de forma contundente una malla de discursos que, presionados por las transformaciones culturales en las que emergieron, fueron cambiando también las connotaciones ligadas históricamente al tango y el samba. Lo sensual, lo primitivo, el mestizaje y la hibridez son conceptos que revelan su carácter histórico: si en algunos momentos son vistos como signos negativos del atraso y de la “falta de cultura”, más tarde son considerados en cambio como formas de una cultura “originaria” –y por ello “auténtica”–.

En el trabajo que realizaron sobre el tango y el samba los artistas y los intelectuales comprometidos con la modernización y las vanguardias de las décadas de 1920 y 1930 (Lima Barreto, Di Cavalcanti, Manuel Bandeira, Mário de Andrade, Manuel Gálvez, Martínez Estrada, Jorge Luis Borges, Oliverio Girondo, Emilio Pettoruti) puede leerse una estrategia común, a pesar de sus variadas manifestaciones: se trata de elaborar el carácter “primitivo” y sensual de esos productos como una marca de la modernidad más atildada. En otras palabras, lo que antes era sinónimo de procacidad y motivo de expulsión se convierte ahora en signo de una modernidad indiscutible. Habría que decir, entonces, que ese mismoprimitivismo ya no es el mismo, dado que en los años treinta va a connotar simultáneamente lo nacional y lo moderno. Inmersos en esas redes culturales, el tango y el samba aparecerán como productos anfibios, apuntando a la vez a lo nacional que vendría de un pasado “originario” y a lo moderno de una forma que ha tenido éxito en París y en los ambientes internacionales que dictan la moda.

Esa ambivalencia se puede observar en una serie de representaciones visuales alusivas. En algunos cuadros y dibujos de Emiliano Di Cavalcanti, Emilio Pettoruti o Cecília Meireles puede leerse una combinación de lenguajes artísticos vanguardistas y un retorno a motivos regionalistas. Esta mezcla de elementos aparentemente contradictorios fue la manifestación más clara de una operación que buscaba distanciarse de la representación costumbrista y realista predominante a fines del siglo XIX.

En los dibujos que Cecília Meireles expone en la galería Pró Arte de Río de Janeiro sobre el samba de los descendientes de africanos puede verse esa modernización. Ella elige representar el samba de origen bahiano, cuya relación con el samba que se convertirá en símbolo nacional a partir de los años treinta es compleja y polémica. En sus dibujos, la asociación con este ritmo primitivo se realiza a partir de una operación modernizadora mediante la cual las mujeres negras con sus trajes tradicionales son pintadas con un movimiento sumamente sofisticado que podría ser comparado con los dibujos de figurines de moda e, incluso, de la “moda tango” que durante los años veinte surgió en Europa y se expandió por el resto del mundo. Esos trabajos pueden leerse como verdaderas imágenes premonitorias que anticipan la moda bahiana instalada por Carmen Miranda.

Su dibujo “Samba de Roda” borra del samba los matices sexuales con los cuales había sido representado hasta entonces; y, en realidad, borra cualquier tipo de matiz. Se trata de un dibujo en blanco y negro, en esfumado, donde todos los participantes son mujeres. Debajo del cuadro se lee: “Dentro do carnaval carioca, inegavelmente licencioso e grosseiro, como em toda parte, na expansão das pessoas habitualmente civilizadas, o carnaval dos negros guarda um aspecto único de respeito, elegância e, digamos, mesmo, distinção artística espantosa.” [Dentro del carnaval carioca, innegablemente licencioso y grosero como en todas partes cuando se trata de la diversión de personas habitualmente civilizadas, el carnaval de los negros posee un aspecto único de respeto, elegancia y, digamos incluso, distinción artística admirable.]

Si hasta ese momento la representación dominante del samba de los descendientes de africanos había enfatizado sus rasgos sensuales, primitivos y “salvajes”, en los dibujos de Cecília Meireles se trata, en cambio, de mostrar cuánto tiene de moderno lo primitivo. Así, estas obras proponen un modo de resolver la tensión que la recuperación de lo primitivo podía traer a una cultura en pleno proceso de modernización. 

Legados ambivalentes


Esa coincidencia paradójica de lo primitivo y lo moderno se entiende si recordamos que en América Latina la modernización se identifica con un momento fuerte de nacionalización de sus culturas. En ese marco, primitivo y moderno no son necesariamente términos opuestos, más bien habría que pensar que el primitivismo les permite a las culturas argentina y brasileña conectarse con una idea de nación que puede asociarse con la modernidad, sin caer en la estructura de un mito fundacional. Fue así una de las estrategias elegidas para construir el carácter nacional de la modernidad brasileña y argentina.


La figuración del tango y del samba en los discursos de los artistas e intelectuales de la época muestra, entonces, que la problemática de la identidad nacional estaba íntimamente ligada con la cuestión de lo moderno. Desde ya, también la industria cinematográfica tendrá una importancia decisiva en esa asociación simultánea del tango y del samba con lo nacional y lo moderno. El primer largometraje argentino (Tango, de Luis Moglia Barth) escoge como tema el mundo del arrabal para iniciar en el cine una tradición propia, la del film de tango. También el samba dará lugar a un género local, el film de carnaval. Figuras de una modernidad alternativa, estos tópicos atravesarán los filmes de Carlos Gardel y de Carmen Miranda.

El tango y el samba, en el marco de esos regímenes primitivistas construidos por la cultura de la época, instauran, además de una cierta imagen de modernidad, una contraposición respecto del canon europeo. Se presentan así como estrategias de construcción de una modernidad nacional que, precisamente por eso, se quiere diferente de la europea. De allí que ese proceso haya estado plagado de ambivalencias y divergencias. •


© Los dibujos de Cecília Meireles pertenecen al Condominio de los propietarios de los derechos intelectuales de Cecília Meireles.

Los dibujos de Cecília Meireles están publicados en Batuque, Samba e Macumba - Editora Martins Fontes. 
Derechos cedidos por Solombra Books (solombrabooks@solombrabooks.com)



Publicada en TODAVÍA Nº 9. Diciembre de 2004



terça-feira, 4 de abril de 2017

Cien años atrás, Gardel grababa el primer tango canción de la historia



El primer tango de la historia

Días atrás vi una película,  A Casa Elétrica, que cuenta la creación de la primera fábrica de gramofones y de la grabadora pioneira de discos de América Latina, que resgata capítulos importantes de la historia de la música latinoamericana. La película es una coproducción de Brasil y Argentina filmada en los dos países con actores brasileños y argentinos con Gustavo Fogaça como director.

Cuenta la película la historia de la Casa Elétrica, fundada en Porto Alegre, estado de Rio Grande do Sul, vecino de Uruguay y Argentina y con muchísimos lazos históricos y culturales con el Río de la Plata. En 1913, los tres hermanos italianos Leonetti – Saverio, Carlino y Aquille–, al lanzar su sello, nos presentan algunos hechos inusitados, como el de que tanto el samba brasileño como el tango rioplatense (uruguayo-argentino, o porteño-montevideano, como Ud. quiera ponerlo), símbolos de las culturas musicales de las dos naciones, pueden haber tenido una cuna en comun. 

El primer samba – Iaiá Me Diga, del dúo gaúcho Os Geraldos, compuesto por Geraldo Magalhães y Nina Teixeira en 1913 – y el primer tango grabados fueron obras producidas en la Casa Elétrica.

En esa misma época, el empresario Alfredo Améndola, dueño de una gran empresa grabadora de discos de Argentina, descubrió y lanzó el negocio de la producción de discos, y fue en su empresa en la cual el cantor Francisco Canaro, el primer gran maestro del tango, grabó El Chamuyo, en 1914. 

El tango, – que como género era hasta un poco más de 100 años atrás, un revoltijo total de ritmos y de voces de inmigrantes de todos los rincones del mundo, y de gentes del interior argentino y uruguayo que se encontraban en los puertos respectivos de Buenos Aires y Montevideo– no acababa de cristalizarse en un conjunto más armónico y con sus propias características, que lo diferenciaran nitidamente de la milonga y del candombe orientales. 

Según la película A Casa Elétrica, el primer tango sería, sin dudarlo, El Chamuyo, de Francisco Canaro.


La polémica ¿y Mi noche triste?

Por otro lado, el 3 de enero de 1917, en el teatro Esmeralda – que hoy se llama Maipo– en Buenos Aires, Carlos Gardel estrenaba Mi noche triste, una canción con música de Samuel Castriota y letra de Pascual Contursi. 

Cuenta la historia entonces, que un músico y un poeta que no se conocían entre sí, a los que se sumaba un intérprete que algunos biógrafos dicen que había nacido con el nombre de Charles Gardés – según algunos en Toulouse, Francia, y según otros en Tacuarembó, Uruguay–, le dieron una forma definitiva al género musical que ahora llamamos con una desconocida palabra de origen africano, el tango. Castriota y Contursi  tomaron las materias musicales híbridas preexistentes e hicieron algo que no existía hasta entonces, el llamado tango canción.

En 1916, el pianista Samuel Castriota, que tocaba en El Protegido, café del barrio de Boedo, estrenó un tango del que era autor, Lita.  Mientras tanto, en la otra orilla del Río de la Plata, el cantor Pascual Contursi, argentino establecido en Montevideo, actuaba en los cabarets, en los que, al encontrar una música sin letra, le agregaba sus propios textos y la ponía en su repertorio. Lo hizo con Lita, a la que bautizó como Mi noche triste, con una primera estrofa en puro lunfardo que lo inmortalizaría: "Percanta que me amuraste".

Mi noche triste tiene todos los elementos del tango, que son su aire grave y dramático del hombre que llora el abandono de la mujer amada, inaugurando al mismo tiempo el lenguaje tanguero del lunfardo (percanta, amurar, encurdelarse, cotorro, catrera) en un contexto de fuerza y expresividad.


¿En qué contexto histórico y social nació y se desarrolló el tango?

Los años que van de 1880 a 1915 fueron los de mayor crecimiento económico de la joven Argentina. Entre 1880 y 1913, el PBI creció al doble, y la población se multiplicó por cuatro con la inmigración masiva de italianos, españoles y judíos de europa oriental y Rusia. 

De menos de 2 millones de habitantes a inicios de los años de 1870, – eran 1.737.000 habitantes, y un 12,5%  de extranjeros–, ya al comienzo del año de 1914, con 7.900.000 habitantes, los extranjeros sumaban 2.391.171, o sea,un 30,5%. 

Esto fue más acentuado todavia en Buenos Aires, donde en 1910 un 58% de los habitantes era compuesto por extranjeros.

En este contexto, el tango nació hacia 1880, según opina la mayoría de los historiadores, en los barrios bajos de Buenos Aires y en los subúrbios de La Boca, en sus cafetines y en las postas de carreta, los corrales, las pulperías y los prostíbulos en la guitarra, la flauta y el violín tocaban ritmos primitivos y relativamente vulgares en sus letras.
Los parroquianos eran una mezcla de gauchos, negros e inmigrantes recién llegados, que laboraban en los trabajos más rudos, aunque también habían desocupados, vagabundos y prostitutas.

Mi noche triste – que funda el género del tango– trata el tema del abandono del hombre por parte de la mujer y del fatalismo que empapa la mayoría de las mejores páginas de este género musical.


Esa nostalgia del abandono se explica porque entre los años de 1880 y 1930, según cuentan las estadísticas, llegaban a la Argentina 264 hombres para cada 100 mujeres. La única compañía femenina eran las bailarinas y las prostitutas, lo que creaba vínculos muy frágiles y pasajeros, y en ese marco se iban fundiendo los elementos que en 35 años irían a modelar el género musical rioplatense más difundido en el siglo XX, el tango canción.

Javier Villanueva, abril de 2017.

quarta-feira, 23 de novembro de 2016

El Llanero Solitario, 
que no es el Zorro



Un caballo blanco como la luz, un fiel compañero indio y el grito de “Hi-yo Silver Away!” - “Vamos, Plata!”- nos recuerdan de inmediato al “Llanero Solitario”, que cuenta las aventuras de John Reid y Toro.

Los más antiguos recordarán que se trataba de un programa de las primeras épocas de la radio y la televisión estadounidenses que se mantuvo durante mucho tiempo en escena. Fue ideado por George Trendle y desarrollado por el escritor Fran Striker.

El personaje es un "ranger" -un guardia de la Texas del viejo oeste norteamericano- interpretado originalmente por Paul Halliwell, que le daba su voz en la radio al jinete solitario que galopa a través del desierto para reparar injusticias con la ayuda del astuto y lacónico compañero, el nativo potawatomi. 

En los primeros episodios radiofónicos, el Llanero actuaba solo. Pero en el 12º episodio aparece su amigo indio, que fue llamado “Tonto” en la version original,  y “Toro” en Hispanoamérica, en dónde el nombre original podría ser considerado fuertemente peyorativo, lo que además no hacía justicia a la personalidad inteligente del potawatomi. 

En estos países, el nombre se cambió por el de “Toro”, aunque “Tonto” se ajustaba más a la onomástica de la lengua de los potawatomi, y en realidad, significa “The Wild One”. Según los autores de la serie, "el salvaje", un vocablo algonquin, propio de los potawatomis, la tribu de la cual Toro era originario y único sobreviviente. Esta, por lo menos, es la explicación que se escucha en la emisión radial de 1933, cuando los productores de la emisora WXYZ de Detroit le traen un compañero al Llanero Solitario. 

El nombre fue elegido por el escritor Frank Striker. Y también cuentan que “Toro” le llamaba "Kemosabay" al Llanero, palabra que significa "Explorador Fiel", y que también la traducen como "Viajero leal" o "Gran explorador".

En Brasil la serie norteamericana del “Lone Ranger” fue presentada incorrectamente como “El Zorro” -nada más que porque el héroe usa una máscara negra para esconder su identidad- en las publicaciones lanzadas por la Editorial Ebal, hasta fines de la década del 70. Pero por causa de este desliz, el personaje terminó confundiéndose con la “verdadera” historia original del Zorro –que también es una ficción basada en hechos reales *-  que fue  presentada por la serie de televisión “O Zorro”, con el héroe auténtico de capa y espada, producida por Walt Disney. 
Otra confusión fue que el compañero del “Cavaleiro Solitário” también se llamase “Tonto”, pues la traducción original fue mantenida, lo que le causó un cierto malestar al personaje, ya que que en portugués la palabra “tonto” acabó teniendo la misma connotación peyorativa que en castellano. 

Por fin la nueva producción cinematográfica de Johny Depp parece darle a Toro su papel protagónico. Toro -que fue representado en la televisión por Jay Silverheel,  un indio puro de la raza Mohawk, nacido  en una de las seis naciones de la reserva indígena de Brantford, en Ontario, Canadá- recupera toda su fuerza de justiciero leal.

JV, São Paulo, 24 de agosto de 2013.

* Ver la historia de El Zorro en: