Historia
de la llegada del primer automóvil a Brasil
Alberto Santos Dumont -que sería considerado más tarde en Brasil y
Francia el precursor de la aviación, por haber sido el primer hombre en
despegar a bordo de un avión impulsado por un motor aeronáutico- también
trajo a San Pablo en 1891 el primer auto movido por un motor a
nafta.
El coche era un Peugeot y el padre del avión, que volvía de París con su
familia, tenía entonces 18 años. El vehículo motorizado de Dumont era único en
aquel lejano noviembre de 1891.
Trece años después ya había 84 autos registrados en todo el país. Y a
tal punto llegó la demanda que, otros quince años más tarde, la compañía Ford
se instala y empieza a fabricar sus primeras unidades en Brasil.
¡Qué curioso!
El inglés Richard Trevithick, nacido en 1771 y muerto
en 1833, proyectó y construyó en 1803 la primera máquina locomotora a
vapor.
Las que empezaron a circular con más regularidad, sin embargo, fueron
proyectadas por John Blenkinsop (1783– 1831), nueve años después.
Aún así, hay un tercer "Padre del ferrocarril", George
Stephenson, que inauguró el primero a vapor y público, que circulaba a 25
km/hora.
Él y su hijo construyeron, algunos años después una locomotora que
arrastraba vagones en composiciones de 14 toneladas a 45km/hora.
Cuentan que los campesinos ingleses que iban a ver la novedad pensaban
que la máquina sería un verdadero "caballo de hierro”. Enseguida, la
emoción se iba convirtiendo en cruel decepción cuando descubrían que la
locomotora no tenía la forma de un cuadrúpedo de verdad.
Javier Villanueva. Curiosidades, São Paulo, 2003.
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